Cuando las rocas hablaron por mí.
Impotentes, pero latentes - como mi existencia. Aparentemente desapegadas, indiferentes, aunque cada una en su necesaria postura y gestualidad - como mi pensamiento.
Testigos de lo que fue, guardianas de lo que podría ser - como mi memoria. Seguramente guardaban una clave, un secreto por el cual permanecer así.